Roscón de Reyes

Si hay un dulce por excelencia en Navidad, a parte de los turrones, claro está, ese es el roscón de Reyes. Un bollo suave y esponjoso, dulce y aromático, con forma de rosquilla, coronado y decorado con frutas, almendras, perlas de azúcar… Que puede presentar tal cual o relleno con nata (creo que es el más típico) o crema, trufa…

Ingredientes:

  • 325 gramos de harina de fuerza
  • 130 gramos de leche templada
  • 5.5 gramos de levadura seca (un sobre)
  • 60 gramos de azúcar
  • 60 gramos de mantequilla sin sal
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de agua de azahar
  • La piel de medio limón y de media naranja
  • Frutas escarchadas, perlas de azúcar, almendras laminadas…

Elaboración:

En esta receta os voy a decir como hacer la receta del roscón en sí, sin relleno. Si queremos rellenarlo tan sólo lo tendremos que abrir por la mitad, tipo bocadillo, y rellenarlo con nata montada o crema o lo que más nos guste.

Comenzamos poniendo en un bol los ingredientes secos y mezclaremos un poco. La piel de naranja y limón la tenemos que añadir muy picadita.

A continuación, le agregamos los húmedos, es decir, la leche, la mantequilla, el agua de azahar y un solo huevo (el otro lo reservaremos). La leche es mejor añadirla tibia porque ayuda a la activación de la levadura.

Amasamos hasta que esté todo bien integrado y la masa no se nos pegue.

Formamos una bola y la dejamos reposar, tapada, hasta que doble su volumen. Si es en un sitio cálido el tiempo de reposo será menor.

Pasado el tiempo de reposo, será aproximadamente de una hora, volcamos la masa sobre la mesa de trabajo y le hacemos un agujero en el centro clavando los dedos. Iremos agrandando el agujero, formando una rosquilla grande.

Hay que tener en cuenta a la hora de formar la rosquilla, que el agujero sea más ancho de lo que queramos que quede al final, y lo que es el roscón en sí más fino.

Lo volvemos a dejar reposar tapado, colocado ya sobre la bandeja que vayamos a usar para hornear. Cuando aumente su volumen, pasados otros 50 minutos o así, batimos el huevo que teníamos reservado y pintamos todo el roscón con cuidado de que no se desinche.

Le ponemos por encima trocitos de fruta, azúcar y la decoración que queramos.

Lo hornearemos a 180º, calor arriba y abajo y, mejor, si metemos un recipiente con agua para formar vapor.

Cuando lo veamos doradito lo sacamos y lo dejamos enfriar totalmente.

Si queremos rellenarlo, cuando esté frío lo abrimos por la mitad y le ponemos el relleno elegido.

Merece mucho la pena hacer el roscón de Reyes casero, queda esponjoso y delicioso.

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