Reliquia de Santa Águeda

La reliquia de Santa Águeda (o teta) es un dulce típico del 5 de Febrero que es el día de esta Santa, que se considera la protectora de las mujeres. Consiste en un bollo de forma redondeada, coronado por una guinda (simulando un pecho femenino), puede ir relleno de nata, crema, trufa… y también puede ir bañada, por completo o parcialmente, en chocolate.

Santa Águeda fue una virgen y mártir a la que le cortaron los pechos como forma de tortura. Si os interesa saber un poco más sobre ella podéis buscarla en internet.

Nosotros vamos con esta receta que es lo que nos interesa 😉

Ingredientes:

  • 10 gramos de levadura de panadero seca
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 125 gramos de leche
  • 1 huevo
  • 250 gramos de harina de fuerza
  • 50 gramos de azúcar
  • 1 pizca de sal

Para decorar:

  • Nata montada
  • Guindas
  • Chocolate

Para el brillo:

  • 100 gramos de leche muy fría
  • 40 gramos de azúcar glass

Elaboración:

Ponemos en un bol la harina con la levadura, el huevo y el aceite. Mezclamos un poco para integrar el huevo.

Ahora, añadimos el azúcar y la leche y mezclamos. En este punto podemos usar un robot de cocina o mezclarlo a mano con un tenedor.

Si usamos el robot mezclaremos hasta que quede todo bien integrado y volcaremos la masa en la mesa enharinada, pasados 10 minutos o así, para terminar de amasar a mano y asegurarnos de que el punto es el correcto (que no está pegajosa ni demasiado dura, por ejemplo).

Si lo hacemos a mano, todo el proceso será igual pero seguramente necesitemos más rato de amasado, 5 o 10 minutos más.

Dividimos la masa en dos partes iguales y les damos forma de bola. Las dejamos reposar, tapadas y bien separadas porque crecen bastante, unos 40 minutos hasta que veamos que han duplicado su volumen.

Cuando haya levado suficiente, partimos una guinda por la mitad y colamos media en el centro de cada bola (no hace falta presionar).

Metemos las reliquias al horno precalentado a 180º unos 20 minutos, hasta que veamos que están doradas.

Antes de sacar los bollos del horno es importante preparar el brillo, mezclando la leche con el azúcar glass hasta que se disuelva. Hay que aplicarlo nada más que salen del horno, es decir, súper calientes, estando la leche muy fría. Con ayuda de un pincel de silicona pintamos todo el bollo y nos quedará un brillo muy rápido y fácil.

Ahora ya los dejamos enfriar por completo y, entonces, las abrimos por la mitad como si fuera un bocadillo. Si queremos bañarlas en chocolate parcial o totalmente este es el momento, luego, ponemos en la parte inferior una cantidad generosa de nata montada y tapamos con la otra mitad.

No os asustéis por la cantidad de pasos a seguir, no es tan difícil como parece, el secreto está en respetar los tiempo de reposo, nada más.